La brisa fresca de la playa acariciaba el rostro de Félix, un joven de sonrisa fácil y cabello dorado que brillaba al sol. Vivía solo en una pequeña cabaña cerca de la orilla, rodeado únicamente por el sonido de las olas y el canto de las gaviotas. Su rutina era sencilla: caminar por la arena al amanecer, sumergirse en el mar cristalino y por la...Leer más